Diseño de páginas web: Marketing ATL para más ventas

En La Oficina de Marketing, vuestra agencia de diseño de páginas webs y marketing digital, sabemos muy bien que para diseñar una página web con valor es importante hacerlo desde la visión del marketing tradicional. Es por ello que queremos compartiros una reflexión de uno de nuestros libros de cabecera: «Rompefrenos». Escrito por Rafael Esteve y J.J. Pérez Cuesta creemos que es un imprescindible para cualquier profesional del marketing digital. Por éste motivo os hemos querido transcribir un fragmento en el que nos hemos tomado alguna pequeña licencia para adaptarlo al caso y facilitaros su lectura. Ahí va:

 

Dominar el marketing tradicional para el diseño de páginas web con valor

«A menudo se tiende a pensar que los retos que tenemos con los grandes clientes no son los mismos que tenemos con la mediana empresa, pequeña o autónomos. Que la vida no debería ser tan complicada para ese pequeño empresario o el profesional que inserta un anuncio local en la radio o el periódico. Sin embargo, nosotros lo vemos casi al revés. Hay que convencer a las mismas personas, pero con muchos menos recursos. El tiro no se puede fallar, no hay repuesto.

 

Nos encanta la carne a la brasa.

El cordero, el conejo o las butifarras adquieren otra elegancia a su paso por las brasas. Nuestra debilidad es un restaurante no lejos de Hospitalet de Llobregat que, ubicado en la montaña, se mira cara a cara con el Mediterráneo. Joan Estellés, su dueño, conoce a fondo el oficio que aprendió de su padre, un fino <<braseador>>. Su materia prima es exquisita, el corte es experto y el braseado delicado, así que no es extraño que durante años el restaurante haya sido una referencia en esta comarca.

 

¿Todo bien?

Hace unos pocos años Joan constató que las reservas de mesas empezaban a disminuir. Acostumbrado a un envidiable overbooking, decidió reaccionar poniendo un anuncio semanal en el periódico local que recordaba sus especialidades a la brasa. Aunque sin resultados palpables, la situación tampoco era para preocupar. Pero como dice el dicho <<lo que no mejora, empeora>>, y así sucedió. Hace dos años el panorama era ya más delicado. La clientela seguía bajando y él achacaba la situación a la evolución de los gustos hacia comidas más sofisticadas, cocinas orientales o de mayor ligereza. La histeria mediática que rodeó las vacas locas echaba su granito de arena.

 

Convencido de que la publicidad podía ayudarle,

y aprovechando la existencia de una nueva y pujante televisión local, así como del <<imparable>> desarrollo de internet, trabajó seriamente con una agencia local en un par de anuncios y en el diseño de páginas web.

Uno de ellos enfatizaba las bondades de sus carnes presentadas en todo su esplendor. Venía a ser el anuncio del periódico pero en vivo y durante 20 segundos.

 

El otro,

era radicalmente distinto: utilizando artificialmente la técnica de cámara oculta, mostraba de modo bastante gracioso de qué era capaz la gente para saborear las carnes. Ejecutivos que comían con los dedos, niños que quitaban las chuletas a sus hermanos… Una forma impactante y entretenida de mostrar cuán sabrosas eran sus especialidades y cuánto se disfrutaba con ellas.

La creativa <<cámara oculta>> fue la elegida y las primeras reacciones parecieron darle la razón. Ante la alegría de Joan, el anuncio fue muy comentado. Se habló mucho de él, se colgó en Internet y la gente a menudo aún se lo recuerda. ¿Y las reservas? Pues si algo se notó la primera semana fue solo un espejismo que se diluyó tan rápido como llegó.

 

Desengañado de la publicidad,

decidió acabar con estos gastos (ya no eran inversiones) y reflexionó sobre si debería ajustar los precios a la baja. Llegó el hombre a seriamente dudar de las mismas bondades de sus brasas.

Apenas a unos pocos kilómetros de distancia del Can Brasas de Joan, en otra población costera, se abrió hace dos años otro restaurante similar. Su carne, entre brasas y parrilla, es correcta, pero no alcanza la calidad de nuestro Can Brasas, y la ubicación, como mínimo, no es mejor. Se trata de una población menor y carece de vistas.

 

Pero lo cierto es que no para de crecer,

y no admite reservas para menos de dos semanas. ¿Qué hace? Un anuncio sí que tiene. En el diario local aparece regularmente, cada lunes y ciernes, en media página a color, un presentador de la TV regional con su familia.

Es un personaje muy popular y querido por ser vecino del lugar. En la media página se le puede ver devorando unas apetitosas costillas con sus hijos y recomendando el restaurante con un simple titular: <<¡Disfrutaréis como en una pizzería, pero sin grasas! ¡Sólo la mejor carne y buen fuego!>> Un anuncio aparentemente muy <<normal>>, pero que ha conseguido que los niños abarroten las mesas como si se tratara de la más alegre pizzería o la más ruidosa hamburguesería, y con el beneplácito de abuelos y padres. Un restaurante de referencia familiar.

 

Sin una comida mejor,

ni una mejor ubicación que Can Brasas, este restaurante consigue que sus feligreses vean su producto con nuevas virtudes y lo consideren para nuevas ocasiones.

¿Y si el problema no fueran las brasas, sino la publicidad?

¿Y si una publicidad de impacto y entretenimiento no fuera ya suficiente y en cambio sí lo fuera la idea que late por detrás, una idea que aunque muy normal y poco impactante tiene intención?»

 

Si crees que la publicidad de impacto no es nada sin una idea fuerte detrás, contacta con La Oficina de Marketing. Somos tu agencia de publicidad, diseño de páginas web y marketing digital en Hospitalet de Llobregat, Barcelona.